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@ruben_bejarano
Rubén Bejarano
13/Enero/2017
Trabajar sin cinismo y demagogia.

Comenzamos el año 2017 con la ilusión de poner en marcha importantes proyectos para la ciudad en los próximos meses. La renovación de importantes centros educativos y deportivos, la puesta en marcha de propuestas participativas, la elaboración de un plan de empleo para Leganés o un nuevo Presupuesto Municipal, serán protagonistas en la actividad de nuestro Ayuntamiento.

 

Es evidente que la tarea de impulso político la tiene, y se le debe de exigir, al Gobierno municipal. Así como la de poner las bases para el entendimiento político que la mayoría de la ciudadanía desea.  También es importante destacar la gran responsabilidad que tienen los grupos municipales de la oposición en estas propuestas que debatiremos.

 

Pero en sus estrategias de oposición también deben plantear iniciativas alternativas. Sobre todo, teniendo en cuenta que son mayoría frente al Ejecutivo local. Es decir, no vale quedarse sólo en un “No”. Y luego actuar de la misma forma que reprochan al resto. Y por supuesto, ser coherentes, para ser creíbles.

 

Un ejemplo lo estamos viendo estos días. El pasado 23 de diciembre, la Fundación del Club Deportivo Leganés y casi toda la corporación municipal (PSOE, ULEG, PP, Leganemos, Ciudadanos, IUCM y un Concejal No adscrito), firmamos un acuerdo para una cesión temporal a la Fundación de una parcela en el barrio de Leganés Norte, donde el club tendría sus nuevos campos de entrenamiento.

 

El acuerdo permitiría a la entidad deportiva, además, iniciar la creación de una sección de fútbol femenino, mejorar zonas deportivas de Leganés Norte y ceder posteriormente al Consistorio el actual campo de entrenamiento y los vestuarios situados en la actual instalación deportiva Butarque.

 

Sin embargo, algunos Grupos de la oposición, sorprendentemente, son capaces de pulverizar esa bandera de la coherencia que con tanto ahínco y empeño enarbolan, apoyando públicamente el rechazo mostrado por una entidad vecinal contra ese acuerdo que ellos mismos acababan de firmar. Todo vale contra el Gobierno, a pesar de que podamos convertir a la política local en un vodevil.

 

La crisis económica que seguimos padeciendo, que se ha traducido en importantes recortes de derechos sociales y en altas tasas de sufrimiento en nuestro país, ha traído también como consecuencia, una crisis también de valores que ha generado un claro descrédito de la política y que algunos han aprovechado, para imponer en los debates públicos, una suerte de nueva ideología basada en el concepto difuso de nueva política.

 

Hay nuevas formas de actuación que estamos obligados a cumplir. Sin duda.   Pero lo que nos ha traído alguno y alguna, hasta el momento, son discursos vacíos, populismo puro y duro, y sobre todo, un insoportable cinismo y demagogia del que sería importante huir.