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@ruben_bejarano
Rubén Bejarano
14/Noviembre/2016
Aunque se empeñen, una democracia no puede presdindir de la Sanidad.

Hoy se celebra el día mundial contra la Diabetes. Una enfermedad crónica que es una de las 10 principales causas de muerte en el mundo y que la OMS estima que hay alrededor de 400 millones de pacientes de esta enfermedad en todo el planeta. Todas las campañas de sensibilización y prevención son pocas para concienciar a la población sobre las consecuencias que genera.

 
Hoy es un día para reflexionar que la Sanidad Pública es un derecho ciudadano que debe de garantizarse en todo el mundo. Son muchas las personas que no tienen derecho a la asistencia sanitaria pública, gratuita y de calidad, incluso en sociedades avanzadas. Junto a la Educación, el nivel de protección de la Sanidad es un indicador clave para medir la calidad del estado social de una democracia. 
 
En nuestro país, a pesar de los procesos de recortes presupuestarios, reducciones de plantillas, puesta en marcha de copagos  y privatizaciones a los que vienen siendo sometido los sistemas sanitarios en los últimos 20 años, tanto por el Estado como por las Comunidades Autónomas, todavía tenemos un buen sistema sanitario, comparado con otros países, y con grandes profesionales públicos. 
 
Pero las alarmas se encendieron hace tiempo, el deterioro es constante y ya, gracias al PP, no podemos calificarlo como un sistema universal. Muchos ciudadanos de nuestro país no tienen acceso al sistema público, para nuestro sonrojo democrático. Urge por tanto, un cambio de rumbo inmediato o estaremos más pronto que tarde ante un modelo donde tendrá asistencia de calidad el que pueda pagársela, como por ejemplo en EEUU.
 
Una de las primeras medidas que ha anunciado Donald Trump, junto a la expulsión de inmigrantes, ha sido la derogación del "Obamacare". Un sistema de póliza sanitaria, alejada de una asistencia pública universal, donde los que menos recursos tienen pueden tener cubiertas muchas prestaciones. Era un avance, sin duda. 
 
Donald Trump, como buen neoliberal, considera que los derechos de las personas son susceptibles de eliminarse. La sanidad, la educación y los servicios sociales para el pueda. El efecto Donald, puede traer graves consecuencias. Puede alentar a políticos ultraconservadores y de extrema derecha en todo el mundo. Y puede dañar las democracias